La 3ra. edición de CM demuestra que hay mucho camino por recorrer aún para consolidar la credibilidad en relación al e-commerce pero sobre todo, a las buenas prácticas comerciales.

Todo comenzó con un vergonzoso porcentaje de sitios caídos debido a la demanda de usuarios. Y pude observar estos aspectos:
1.- “Ofertas” no tan claras (si son ofertas preexistentes o son específicas del Cybermonday)
2.- Aumento de precios: usuarios reportan incremento de precios de 2 días a esta parte (se aumenta para que luego se aplique un mayor descuento durante el CM)
3.- Hay “precios de lista” que están inflados para hacer parecer mayor el descuento (esto se verifica mirando el precio de lista en más de una tienda y se verá la diferencia)
4.- El precio es barato, pero el envío es carísimo (reportaron hasta $ 550 de envío en una heladera desde Buenos Aires a Córdoba)”.

Algunos casos destacados esta edición, Dafiti y Lan, que tienen precios claros y un solo clic en “50%” te lleva a los productos o viajes con ese descuento.

Por el contrario, grandes cadenas como Frávega, Musimundo o Garbarino en el ámbito de notebook por ejemplo, mezclan productos que tienen 2 años en stock hasta por ejemplo, llegar a ofrecer una consola Sega Génesis (que ya no se vende hace años) por $300.

Y la nota de color la dieron Falabella y Easy, inventando un concepto que atrasa 30 años: la “cola de espera” digital. Un promedio de 30 minutos hay que “esperar” online para poder “entrar” al negocio. Y una vez entrás, tenés que elegir y comprar en 10 minutos o tenés que volver a esperar.

Para finalizar, creo que el CM es una gran iniciativa destinada a generar mayor demanda comercial en canales digitales, que incentivará la compra online, pero es necesario revisar también que sin una debida regulación y control de estas prácticas, puede haber consecuencias importantes y no deseadas en el corto plazo, como la pérdida de confianza de los usuarios en el propio sistema, generando un efecto contrario al deseado.

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