Como gotas, los seguidores se van sumando con el tiempo

Siguen a otros usuarios, a marcas, a avatars o a fakes hilarantes. Son eso, somos eso: seguidores. Motivados por el interés despertado a partir del contenido publicado, por el nombre, la fama o simplemente por ser amigo, los usuarios en Twitter deciden en un momento dado, seguir a otras personas.

Y es en este proceso de seguir que la contraparte percibe como su cuenta comienza a tener más y más seguidores. Éstos, dotan de una cierta relevancia social en el ámbito digital, al seguido. Se necesita una cierta cantidad de seguidores para que la lógica de sólo escuchar se transforme en una verdadera experiencia interactiva: publicar, republicar, pero también, ser respondido y republicado. A mayor cantidad de seguidores, más posibilidades de interactuar con su -llamémosle así por ahora- audiencia.

Esta máxima, generalmente malentendida, termina privilegiando el número per se por sobre la calidad. Y calidad es un concepto relacionado con las interacciones derivadas de las personas que interactúan sobre nuestros mensajes. No es simple y lleva tiempo construir una audiencia relevante.

Y por supuesto que no falta quien ve en la cantidad un índice de fama o popularidad.

Es por ello que, asfixiados por la necesidad de aparentar, muchas personas, y aún más empresas y marcas, deciden contratar los servicios de quienes proveen en pocos días lo que toma meses o años: tener una masa crítica de seguidores.

Sí, se pueden comprar seguidores.

Por un par de dólares, una lluvia de ignotos avatares inflan el ego de la cuenta de cualquier usuario. De a cientos, miles o cientos de miles, estos desconocidos se acumulan, pero ¿para qué?
Comprar seguidores en twitter Mitt Romney

El títpico incremento de seguidores “comprados” en la cuenta de un político, en este caso Mitt Romney.

Los seguidores comprados no son personas, sino una masa que no escucha, no publica, y lo peor, no interactúa. Y tengámoslo claro, el valor, real, de un seguidor está en la posibilidad de la interacción. Porque es a través de ella y del valor aportado por los contenidos publicados que cobra valor la relación.

En el estudio “La economía underground de Twitter: Un negocio florenciente”, el equipo Barracuda Labs, luego de un estudio de varios meses, hizo los sorprendentes hallazgos.

  • El precio medio para comprar 1.000 seguidores es de US$ 18.
  • Hay 20 vendedores de eBay y 58 sitios web de (dentro de los 100 primeros resultados de la búsqueda “comprar seguidores en Twitter” en Google) donde la gente puede comprar falsos seguidores.
  • 53% de los usuarios que compraron seguidores tienen entre 4,000 y 26,000 seguidores.
  • El promedio de seguidos por una cuenta falsa es de 1799

Pero un dato sobresale: “Un vendedor de estos servicios puede ganar hasta US$ 800 por día”.

Los aprovechadores de la fantasía ajena toman ventaja del ansia de popularidad simbólica para realizar lo que para emprendedores espurios como estos es un gran negocio: Cerca de 10.000 dólares por mes.
Comprar seguidores en twitter

Políticos, famosos y empresas han hecho uso de esta táctica en repetidas ocasiones. El caso de Mitt Romney es el más comentado. Veamos otro ejemplo, más cercano a nuestras latitudes el cual gracias al sitio StatusPeople podemos determinar que en algún momento intentó inflar su ego digital de esta manera: Hugo Chávez, quien lamentablemente no es el único de la lista.

Comprar seguidores en twitter

La cuenta de Hugo Chávez registra un 44% de usuarios falsos y solamente un 14% de usuarios activos.

En tanto la consideración “más expresiva” (interacciones) de los seguidores siga quedando oculta por el deseo de sobresalir en base al “falso rating” que dictan los seguidores, se seguirán comprando por miles, para terminar siendo como el botox: esa la ilusión de freno al paso del tiempo, o los seguidores comprados, que enmascaran la falta de confianza en la propia capacidad de generar una comunidad alrededor de uno, en el tiempo.

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