Esta ha sido una elección marcada por la fuerte participación pública, tanto en Twitter como en Facebook, de los votantes. En contraste con lo que la intención política, azuzada por el “Efecto Obama” pretendió hacer, los resultados de un análisis  pormenorizado de la estrategia de los candidatos dan un resultado completamente distinto a lo que habríamos podido suponer.

Comenzando por la renovación de sus webs, cada candidato ha enfrentado un reto enorme: Conseguir la participación y    “enganchar” a los usuarios por todos los medios posibles.

Pese al resultado electoral, ha sido Luis Juez quien ha concentrado el mayor poder de “influencia” en las redes sociales. Klout, la herramienta más fiable actualmente para medir la influencia, dá un nivel de influencia de 66% a Luis Juez, 62% a De la Sota, y 59% a Oscar Aguad.

Sin embargo, es el candidato ganador, Jose Manuel de la Sota quien en su sitio web, utilizó mayor cantidad de recursos disponibles para capturar la atención de los navegantes.  Fue el único candidato en realizar la publicidad en buscadores, utilizó Youtube como medio para incluir sus principales propuestas de campaña: políticas habitacionales, y el boleto educativo. Los usuarios también pueden suscribirse dejando su celular y recibir novedades, así como dejar su email con el mismo fin. En ese sentido, y probable relacionado a la inversión realizada, es quien más lejos ha llevado las posibilidades de interacción.

Sorprende el poco entendimiento de la sustancia “relacional” de las redes sociales. Tanto el candidato de UPC como el de la UCR han utilizado a Twitter como un mero “reproductor” de sus consignas. Falta todavía un largo camino, tanto de los usuarios para influir en el resultado electoral a través como de los candidatos para utilizar las plataformas “2.0” para establecer un vínculo y una comunicación real, tanto con sus seguidores, como con quienes quieran debatir sus plataformas.

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