Desde la ventana entra el sol de la mañana de un sábado, previo al vuelo.
Viaja la mente sola, unas semanas atrás, en NoAvestruz, BA, Puente Celeste tocando frente a un auditorio lleno de copas y silencio.
Acaba el tema, los silbidos de los músicos que se hacen pájaros en la oscuridad.
La piel de gallina, emoción de carne, susurrada y sutil, que vuelve de día, en un trip de ida y vuelta,
de mañana.

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