En Tokio, en Nueva York, en Australia, las multitudes asisten a esta nueva gala, que se repite casi todos los años. Vestidos de manera informal, se aprestan a presenciar los primeros compases de una obertura tecnológica moderna: La salida a la calle del nuevo Iphone.

Compás tras compás, los fanáticos, llamados geeks, repiten la melodía diseñada por los estrategas del márketing que desde California, compusieron los versos que luego desgranarán a modo de loa en las calles de los cinco continentes.

Un Bach moderno, llamado Steve Jobs supo entender desde su concepción a las masas, que nunca supieron que estaban tan dispuestas a comprar algo que ni siquiera conocían. Rompiendo los esquemas tradicionales, como el maestro alemán, Jobs pudo aportar belleza a un objeto por lo general destinado al mero uso telefónico.

Propuso, para esta sociedad de consumo, algo que lograra lo que los grandes compositores de siglos pasados hicieron con sus óperas: admiración, encanto, respeto y por supuesto, la fascinación por su creador. Los mecenas de la tecnología, llamados inversores de riesgo, adoptaron a este nuevo genio e insuflaron de dinero el bolsillo de una compañía que pese a su genialidad, no había tenido suerte en la masividad de sus productos.

La ilusión del marketing

Y esta vez, como casi siempre, en su versión cinco, los cambios son tan pequeños que unopuede llegar a percibir las dotes de maestría de los técnicos del mercadeo: una nueva pantalla, un conector mas pequeño, más conectividad, más micrófonos, mejor cámara… detalles que los desconocedores de este tipo de eventos consideran ínfimos, pero que para la comunidad techie hacen la gran diferencia.

Esperar 24 horas con el bolsillo lleno de dólares para salir corriendo a su casa, grabar un video de como desempacan, abren y prueban el oscuro objeto de deseo moderno, el iphone, una mezcla extraña entre teléfono, consola de juegos, cámara de fotos, cámara de video, bloc de notas y navegador web… Eso es lo que cualquier fan quiere, mostrar al resto que ahora por fin lo posee y espera a cambio, admiración de sus amigos, un montón de “me gusta” en Facebook o visualizaciones en Youtube.

Paradojas

Paradojas de la cultura moderna, a pocas cuadras del Apple Store en Nueva York, en el Museo de Arte Moderno, el MOMA, Andrés Jaque, una artista muestra su obra y provoca admiración en norteamérica y europa mientras que ese mismo día a la  mujer retratada en su obra la desalojan de su casa en Madrid, por no poder pagar un alquiler que cuesta menos que este nuevo teléfono.

El Iphone, nuevo ícono de una sociedad de consumo, que entre la belleza, la conectividad y el marketing, mueve los hilos del deseo moderno.

Columna para Sábado G, Radio Mitre Córdoba, 22 de Septiembre de 2012

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