“Enseñar” es una palabra anticuada.

Presupone la traslación mediante el recurso oral y algunas veces, el escrito, de conocimientos previamente adquiridos que inequívocamente se trasladan de un contenedor (el profesor) a un continente (los alumnos).

He aprendido que la actividad principal al coordinar una clase no está relacionada con los contenidos:

  • La primera actividad es la de maravillar al alumno con la mínima proporción de conocimientos pre-digeridos posibles, para estimular el deseo de encontrar el camino y el conocimiento propio. Fomentar la curiosidad y la investigación propia en vez de trasladar conceptos de un envase a otro.
  • La segunda actividad es conectarlos entre ellos y crear actividades que los potencien, permitiendo que la interrelación baje las barreras a la vergüenza de lo que solemos llamar “no saber”.
  • La tercera es provocarlos, fomentando la discusión y el análisis grupal, ayudando a moderar a los más elocuentes y tratando de hacer levantar la voz a quienes más les cuesta, por cuestiones de personalidad, inseguridad o falta de costumbre.
  • Y la última, y no menos importante, ayudarlos a que todo el tiempo duden de lo que acabamos de decir. A que investiguen por su cuenta y nos refuten, lo antes posible.

Disfruto enormemente y me hace feliz estar en un aula, con otras personas que al igual que yo, desean aprender y sobre todo, disfruto cuando me encuentro con esos que andan por el mundo preguntándose: “¿Por qué?”

Y así aprendemos.

 

Showing 5 comments
  • francisco j. falomir
    Responder

    Gracias por tus palabras, me han servido de ayuda

    • admin
      Responder

      Gracias Francisco, un abrazo

  • Julian Gallo
    Responder

    Me gustó!

    • admin
      Responder

      ¡Gracias Julián!

  • Anónimo
    Responder

    Te felicito. Comparto los mismos criterios. Saludos!

Deja tu comentario