Es tiempo de nuevos paradigmas.
Hemos entrado en la era de la conversación: una nueva oralidad impulsada por las redes sociales e Internet como médium, o lo que algunos autores llaman la “era post Gutemberg”.

En este contexto de tecnologías en red, los medios de comunicación se encuentran desde hace tiempo sumidos en un desconcertante, agotador e inexorable viaje hacia la digitalización de sus productos. Sumado a esto, comunicadores y periodistas se hallan jaqueados frente a la encrucijada planteada por el surgimiento del peer, ese usuario desconocido, aunque deseoso de comunicar lo que acontece, empoderado por herramientas técnicas en red como los smartphones y tablets. El peer, a veces protagonista, otras autor y ahora habitual distribuidor viral de las primicias, otrora patrimonio casi exclusivo de los medios.
Esta migración de la atención pública y la aparición de nuevas fuentes de noticias está redefiniendo el rol de los comunicadores y periodistas en tanto actores sociales, así como su profesión.

Por otra parte, el ámbito ageográfico de la red y el descrédito hacia esta permitió la aparición de Blogs y pequeños medios hiperlocales, que sumados al auge de las redes sociales han ido minando progresivamente el tráfico y la fidelidad de los lectores. Páginas con poca o ninguna redacción mas que su propietario, pero con mayor entendimiento del marketing en la red han ido copando los primeros lugares de los buscadores, absorbiendo el tráfico y limitando la posibilidad de monetización de los medios tradicionales, que abrazó la idea de un tráfico masivo y la venta de banners como vehículo de salvación de sus finanzas.

Esta migración de la atención pública y la aparición de nuevas fuentes de noticias está redefiniendo el rol de los comunicadores y periodistas en tanto actores sociales, así como su profesión.
Los medios han pretendido sobrevivir al cambio readaptándose, haciendo superficiales cambios a su estructura para disfrazarse y mimetizarse con el entorno: Rediseños timoratos, creación de secciones de tecnología, la incorporación de videos, audios: “multimedializar” la información, etc…Cambiar sin transformar su esencia. Al igual que el camaleón, quien para protegerse de las amenazas externas y sobrevivir adapta su membrana externa, mimetizándose, cambiando de color para invisibilizarse.

Sin embargo, esta readecuación ha demostrado no dar cuenta de un cambio de paradigma que es mucho más profundo y que cuestiona el lugar tradicional tanto del comunicador como el de los medios de comunicación en sí. La tecnología en red ha ayudado  la emergencia de nuevas condiciones de producción y sobre todo de consumo de las noticias.

Es por ello que se hace necesario crear nuevos medios, nuevos modos de relacionarnos con las audiencias y formas de amalgamar los componentes que dan forma a la noticia así como también, repensar el modelo de negocio por el cual los medios obtienen su ganancia. Es imprescindible una auténtica transformación en cómo se concibe la noticia, en la relación con las fuentes, el abandono de la escritura como único modo posible de transmisión de sentido y en la interacción con un público ansioso por participar.

Una transformación radical y definitiva.
A diferencia del camaleón, la oruga sufre un proceso lento de metamorfosis donde, pese a su forma inicial,  en sus genes está implícita la mariposa, aunque sin embargo deba primero evolucionar de oruga a crisálida para al fin completar el proceso que la vuelve adulta.

Los nuevos medios y el periodismo tienen posibilidades concretas de crecer y establecer nuevos vínculos con las audiencias. Pero para ello se deben abandonar viejos moldes y ser capaces de generar pequeñas células  que trabajen sobre la información, donde el periodista pueda trabajar en conjunto con ilustradores, diseñadores y hackers. Una estructura blanda y experimental que en su génesis contenga ya los componentes necesarios para crecer en este dinámico ecosistema en el que los usuarios reclaman mayor participación, diálogo y retroalimentación.

Metamorfosis vs readaptación: la estrategia de la oruga vs el camaleón. Dos ejes posibles sobre los cuales plantear nuevos modos de comunicar, generar engagement genuino con las audiencias y crecer sobre bases sólidas, en un entorno móvil y cambiante, donde las históricas estructuras pueden ceder al tsunami devenido del aleteo de una mariposa.

Comments
  • Augusto
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    En la actualidad, hay un discurso optimista, se podría decir una promesa democratizadora, entorno a los nuevos medios sociales. Este pensamiento se ha incrementado a partir de los acontecimientos sucedidos en diversos países a últimas fechas, donde pareciera que las redes sociales han tenido la responsabilidad absoluta de las revoluciones o movimientos sociales. Sin embargo esto no es así, eso es un argumento de determinismo tecnológico. Lo que sí es un hecho es que el acceso a redes sociales permitió que los descontentos se encontraran más rápido en las conversaciones y se pudieran articular dichas movilizaciones más rápido; esto es lo revolucionario de las redes sociales, las cosas suceden más rápido.

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